dimarts, 2 de setembre de 2014

DE JOVES APRENEM, D'ADULTS COMPRENEM

Segur que de joves tots nosaltres hem conegut algú que ens ha tret especialment de polleguera. El seu comportament ens ha semblat egoista, arbitrari i incomprensible. Potser hem estat víctimes de la seva manera de fer, i li hem acabat agafant una forta mania. I no només a aquella persona, sinó potser a tot el seu entorn d'amistats. 

Però passen els anys i aquesta animadversió va perdent força. Ja no tenim ganes de barallar-nos i, potser inesperadament, observem detalls que ens fan comprendre aquella persona molt més que no l'hem entès mai: ens adonem que potser tenia problemes, o es sentia poc afortunada, o simplement buscava que l'escoltèssim, o qualsevol altra cosa. Potser... si l'haguèssim entés...

I paral.lelament, la nostra idea de nosaltres mateixos com èssers perfectes va caient i desmoronant-se. La vida ens dóna idea i mida dels nostres errors i els nostres pecats... I ja no som tan diferents d'aquells que criticàvem. Ni molt menys. Ni tan importants ni tan especials.

I ara, ja no importa criticar ni judicar. Ja no importa ser el que té raó. L'únic que importa és estirar d'aquell fil que encara ens manté en contacte amb aquella persona. Estirar-lo i deixar que, a la fi, siguin la comprensió i l'amor els qui guanyin la partida.
Font: Internet




4 comentaris:

  1. Muy bueno, me ha gustado mucho. Especialmente los dos últimos párrafos. No somos tan diferentes, no; estamos demasiado cerca de ser lo peor, creo que debemos de andar con mucho cuidado con nosotros mismo. También entiendo que de ese hilo hay que tirar suave, muy suave, ¿verdad? Y ser muy paciente.
    Aun así, confieso que todavía me salgo de quicio de cuando en cuando. Y no soy un chaval, precisamente.
    Saludos, bona nit!

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    1. Sí, a mí también me saca de quicio de vez en cuando alguien... pero la verdad es que cada vez menos. Con la edad... tantas cosas cambian y se vuelven relativas y se vuelve más importante 'quedar en paz' y envolvernos de tanto amor como sea posible, que no tener razón o demostrar ser el mejor. Saludos!

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  2. ¡Hola, Elisa!!!

    Cuando somos jóvenes, no pensamos tanto en nuestro comportamiento y seguramente, efectivamente sacamos de quicio a más de uno; pero luego a medida que vamos dando pasos la vida, ésta también nos va enseñando a ser personas y cambiamos nuestro comportamiento. Aunque no se puede generalizar pues siempre existirán las dos caras de la moneda, jóvenes bien educados... o más preparados que saben donde pisan, saben estar; y otros mucho menos que son los que hacen el alboroto.
    Pero en realidad, la vida nos va enseñando a todo, los uno a ser mejores y los otros a saber comprender a ser más tolerantes.

    Ha sido nuevamente un inmenso placer pasar a leerte. Mil gracias, reina.

    Te dejo un beso y que tengas un muy feliz día.

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    1. Hola Marina:

      Muchas gracias por tus palabras! Pues sí, cuando somos jóvenes somos diferentes. Aún queriendo ser 'buenos' no tenemos la capacidad de ponernos en la piel de los demás que dan los años, y aunque nos parezca que somos 'tolerantes' la verdad es que somos mucho más tolerantes a copia de años. Un abrazo!!

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